Sin IRPF, ¿quién cubre 85.000 millones? Impuestos, recortes o deuda: las tres salidas posibles
Hacienda analiza la viabilidad de reformas fiscales radicales, según Europa Press. Sin IRPF, el dinero saldría de otros impuestos, de recortes o de más deuda, y no todos lo notarían igual.
¿Qué pasaría si desapareciera el IRPF, el impuesto que te retiran de la nómina o que declaras cada año? La cifra que se maneja en el debate es un agujero de 85.000 millones de euros en las cuentas públicas. Alguien tendría que cubrirlo: tú, con otros impuestos, o los servicios que usas, con recortes.
Por qué se habla ahora de reformas fiscales radicales
Hacienda analiza la viabilidad fiscal de propuestas de reformas tributarias radicales y su impacto en los ingresos del Estado, según informó Europa Press. Dentro de ese tipo de ideas está la de suprimir el IRPF, el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas, que grava lo que ganas con tu trabajo y otras rentas.
La propuesta suena atractiva a primera vista: más dinero neto cada mes. Pero un impuesto no es solo lo que pagas, también es lo que el Estado ingresa. Y ahí está el problema.
Qué significa un agujero de 85.000 millones
Esa es la cifra que se cita como el hueco que dejaría eliminar el IRPF. Es una cantidad enorme, y conviene tomarla como orden de magnitud del debate más que como un dato cerrado: es el punto de partida de la discusión, no su conclusión.
Piénsalo como el presupuesto de una comunidad de vecinos. Si decides que nadie pague una de las cuotas principales, la factura de la luz del portal, el ascensor y la limpieza no desaparecen. Alguien las paga, o se deja de hacer algo.
Con el Estado ocurre igual. Si el IRPF deja de ingresar, hay solo tres salidas posibles:
- Subir otros impuestos, como el IVA o los que gravan el patrimonio.
- Recortar gasto público.
- Endeudarse más, es decir, trasladar la factura al futuro.
Ninguna es gratis. Y las tres tienen perdedores distintos.
¿Quién pagaría más?
Depende de por cuál de las salidas se optara, y esa es la clave del debate.
- Si se compensara con más IVA, lo pagaría todo el mundo cada vez que compra. Un impuesto sobre el consumo se nota más en quien gasta una gran parte de lo que gana, porque su sueldo se va sobre todo en comprar cosas de uso diario.
- Si se compensara con impuestos sobre el patrimonio, la carga recaería sobre quien tiene más bienes acumulados. Alguien con un sueldo alto pero pocos ahorros lo notaría distinto que alguien con una gran fortuna.
- Si se recortara el gasto, pagarían sobre todo quienes dependen de los servicios públicos.
Un ejemplo cotidiano: un trabajador por cuenta ajena vería crecer su nómina neta cada mes, pero podría pagar de más en la cesta de la compra, los suministros o el ocio. Que salga ganando o perdiendo dependería del impuesto que sustituyera al IRPF y de cuánto consuma.
¿Y la educación, la sanidad y las pensiones?
Aquí hay que ser prudente. Un ingreso de esta magnitud sostiene el conjunto de las cuentas públicas. Si desaparece sin sustituto, algo tendría que ceder: o se reducen partidas, o se busca el dinero en otro lado.
Por eso la pregunta útil no es «¿se mantendrían?» sino «¿con qué dinero?». Una reforma que suprimiera el IRPF solo sería creíble si explicara de dónde sale cada euro que ahora aporta. Si no lo hace, está trasladando el problema, no resolviéndolo.
Qué significa para ti
Antes de apoyar o rechazar una propuesta así, puedes hacerte cuatro preguntas:
- ¿Qué impuesto sustituye al IRPF? Si no hay respuesta, hay un agujero sin cubrir.
- ¿Cuánto gasto en consumo tengo? Cuanto más de tu sueldo se va en compras, más te afectaría una subida del IVA.
- ¿Tengo patrimonio? Si lo tienes, un impuesto sobre él te afectaría más que a quien solo vive de su nómina.
- ¿Qué servicios uso? Sanidad, educación o una pensión actual o futura: son lo primero que habría que proteger o recortar para cuadrar las cuentas.
Haz el cálculo en casa: suma lo que te retienen hoy de IRPF y compáralo con lo que tendrías que pagar de más en otros impuestos para que el Estado ingresara lo mismo. Si la propuesta no te da ese dato, desconfía.
En resumen
Eliminar el IRPF no hace desaparecer el gasto público: lo desplaza. La cifra que circula, 85.000 millones de euros, da idea de la escala de lo que habría que reponer con otros impuestos, con recortes o con deuda. Lo que más te conviene saber como contribuyente no es solo cuánto dejarías de pagar en la nómina, sino quién y cómo pagaría la diferencia, y si eso incluye a tu bolsillo o a los servicios que usas.
- La cifra que se maneja para el hueco de eliminar el IRPF es de 85.000 millones de euros.
- Hacienda analiza la viabilidad fiscal de reformas tributarias radicales, según Europa Press.
- Sin IRPF, el dinero tendría que salir de otros impuestos, de recortes o de más deuda.
- Cobrarías más neto cada mes, pero podrías pagar más en IVA u otros impuestos.
- La pregunta clave de cualquier propuesta es qué impuesto sustituye al IRPF.
Fuentes
Este artículo se ha elaborado con asistencia de inteligencia artificial a partir de las fuentes citadas y ha pasado por revisión editorial humana antes de publicarse. Consulta nuestra política editorial y de uso de IA.